21 noviembre, 2014

Las ciudades se benefician de las tecnologías de bajo coste (sensores y aplicaciones móviles)


Fuent: Flickr CC Autor: Verónica Aguilar

Tecnologías como las aplicaciones móviles o los sensores están ayudando a las ciudades a hacer frente a los problemas de crecimiento. Muchas ciudades de todo el mundo ya están inmersas en un mar de experimentos tecnológicos.

Sensores y aplicaciones móviles para las ciudades


Gracias a la información que se recaba de tecnologías tales como aplicaciones móviles o sensores (en bancos de parques o semáforos), los urbanistas pueden analizar el funcionamiento de las ciudades y descubrir así cómo se puede mejorar para conseguir una mejor calidad de vida. Dirigentes y expertos en tecnología aseguran que sería imposible afrontar de forma sostenible los retos del crecimiento urbano sin ayuda de las tecnologías inteligentes (Smart Tecnology).

El 44% por ciento de los humanos vive en núcleos urbanos y el aumento de población que se prevé en los próximos treinta años tendrá lugar en las ciudades, incluso en poblaciones muy pobres. Las ciudades tienen un gran impacto sobre el medioambiente; consumen dos tercios de la energía del planeta (66%) y emiten grandes cantidades de gases que contribuyen al efecto invernadero. Algunas de las causas que lo provocan son: 
  • densidad de población
  • infraestructuras desgastadas
  • tuberías con fugas
  • niveles extremadamente altos de contaminación
Sin embargo, un aspecto positivo es que las ciudades contribuyen en su mayor parte a la producción económica mundial. El 30% de la economía mundial y de la innovación se concentra en tan sólo 100 ciudades. 

Por tanto,  la gran pregunta que cabe hacerse es:  ¿Puede la tecnología al mismo tiempo que ayuda a controlar el rápido crecimiento de la población, fomentar el rol de las ciudades como motor económico?

Grandes empresas tecnológicas dan respuestas a los grandes problemas de las ciudades


Vender respuestas a esta pregunta se ha convertido en un gran negocio. Empresas como IBM, Cisco, Hitachi o Siemens ponen como ejemplo ciudades que gracias a sus tecnologías han podido abordar problemas como el aparcamiento, el tráfico, el transporte, el clima, el uso de la energía, la gestión del agua o los servicios policiales. Ya hay ciudades que han gastado mil millones al año en este tipo de sistemas y se espera invertir hasta doce mil millones o incluso más en los próximos diez años. 

Para justificar dichos gastos, los expertos en tecnología urbanística deberán dar solución a problemas urbanísticos serios. Algunas de las ciudades que se mueven en esta dirección ya están usando la tecnología con vistas a facilitar el aparcamiento, gestionar el tráfico de manera inteligente, ahorrar agua, reducir los índices de violencia o mejorar los sistemas meteorológicos. 

Aún así queda mucho que aprender. Hay ciudades como por ejemplo la ecociudad de Tianjin (China) que pese a contar con una tecnología excelente y con apoyo gubernamental, tiene muy pocos habitantes.  

Las calles también están prácticamente desiertas en las llamadas ciudades “high-tech”(alta tecnología), ciudades con un mínimo impacto medioambiental y que ofrecen servicios de alta tecnología como sistemas de energía solar para el aire acondicionado o el sistema neumático de recogida de basura. Algunos ejemplos son Songdo (Corea del Sur), Masdar (Abu Dhabi) y Paredes (Portugal). Sin embargo, otras ciudades ya establecidas están adoptando medidas más graduales y mucho menos ambiciosas que resultan ser más factibles gracias al uso de tecnologías digitales de bajo coste.




El ejemplo de Boston


La ciudad de Boston (Massachusetts) en 2010 lanzó la “Mayor’s Office of New Urban Mechanics” (MONUM), una iniciativa de innovación cívica que pretende mejorar la calidad de los servicios que ofrece la ciudad de Boston con el uso de las tecnologías. Una de sus principales áreas de interés es el urbanismo participativo. 

Otras iniciativas son: 

1. Citizens Connect
El primer proyecto de la iniciativa fue Citizens Connect, una línea digital a través de la cual los ciudadanos con sus smartphones informaban al ayuntamiento de cualquier problema (basura por la calle, grafitis...). 

2. City worker
Desde entonces se utiliza City Worker, una aplicación con la que los empleados municipales pueden hacer un seguimiento de sus tareas diarias e informar de sus progresos a los jefes o incluso a los mismos ciudadanos. 

3. Programas piloto
Algunos programas piloto que se están experimentando son:
  • el pago móvil en los tickets de parking
  • parquímetros inteligentes
  • sistemas para notificar posibles baches en la calzada
  • sensores que avisan a los ciudadanos de huecos libres de aparcamiento. 

Aunque pueda parecer una tontería esto de comunicar si vemos irregularidades en la calzada o encontramos basura en la calle, los directores de MONUM, Nigel Jacob y Chris Osgood, afirman que son estos pequeños detalles los que forman un lazo de confianza entre ciudadanos y gobierno y permiten crear una plataforma para asumir retos mayores en vivienda o en educación.

El ejemplo de la India


Para los países en vías de desarrollo, en los que se ha visto un gran crecimiento urbano en los últimos años, la tecnología móvil supone un modo rentable de afrontar problemas urbanísticos y medioambientales que parecen ir a más. 

En India, por ejemplo, donde se prevé que la población urbana habrá aumentado de un 31% a un 38% a finales de 2026, el Primer Ministro Narendra Modi tiene en mente invertir 1.200 millones de dólares en crear 100 nuevas Smart Cities (ciudades inteligentes).

Sin embargo, en Surat, que cuenta con una población de 5 millones de habitantes, el uso de tecnologías low cost está ayudando mucho a cambiar las cosas. Se ha creado un sistema de alerta de inundaciones gracias a los datos que se obtienen de estaciones meteorológicas automatizadas como, por ejemplo, la temperatura, la cantidad de precipitaciones o la velocidad del aire, que se combinan con la información obtenida de los calibradores del nivel de agua de los ríos o satélites. Su precio no superó los 500.000 dólares y el sistema fue capaz de avisar a los ciudadanos de Surat de las inundaciones de 2013 hasta dos días antes, dándoles tiempo para comprar alimentos y resguardarse en zonas altas.  

Gracias a otro proyecto en el que los trabajadores sanitarios de la región tenían acceso a datos centralizados mediante Internet y SMS, el departamento de sanidad pudo predecir brotes de malaria, hepatitis viral, dengue y leptospirosis y prevenir su propagación. 

Como vemos, la tecnología no es una simple herramienta para controlar el enorme crecimiento de las ciudades, sino que resulta ser una parte fundamental para el funcionamiento de las mismas. El economista de Harvard Edward Glaeser sostiene que tras un siglo de innovaciones tecnológicas, la tecnología ha empezado a impulsar las ciudades al crear un “mundo complicado e intenso”. Somos seres sociales y como tales, afrontamos mejor estos retos si estamos juntos. La tecnología se está “moviendo hacia una economía que premia la inteligencia y la innovación”, afirma Glaeser, “y que nos mueve hacia el camino de la urbanización”.


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