10 noviembre, 2016

Cómo mejorará nuestra vida con las ciudades inteligentes

Las ciudades inteligentes o smart cities son las ciudades del futuro. El quiz de la cuestión es cómo deberían ser esas ciudades o cómo queremos que sean. La incorporación de nuevas tecnologías combinadas con una buena planificación urbana y una gestión de recursos adecuada podrían traer cambios muy interesantes y realmente sorprendentes a nuestro día a día. En este artículo, enumeramos algunas de las distintas soluciones que ya se están implementando en diversas ciudades del planeta y otras que se podrían implementar en un futuro para así mostrar cómo mejorará nuestra vida con las ciudades inteligentes.






La continua migración hacia las zonas urbanas en todo el mundo hace que el número de habitantes en ellas no pare de crecer y, según la ONU, en 2030 la cifra podría ascender a dos tercios de la población mundial. Semejantes concentraciones de población sin la planificación urbana adecuada puede tener consecuencias desastrosas para la calidad de vida de sus ciudadanos.

Más población implica más tráfico y, por lo tanto más contaminación, también la generación de más residuos a los que habrá que dar solución, más desigualdades, mayor inseguridad, etc. En general, se trata de problemas que ya existen en muchas ciudades, pero que se agravarán si no hacemos algo por resolverlos.

Según el director ejecutivo de ONU Hábitat, Joan Closs, la población de las ciudades está creciendo a un ritmo exponencial, por lo que urge empezar a tomar medidas para evitar que la situación empeore. Y la respuesta podría estar en las ciudades inteligentes.

Aunque no hay unanimidad en cuanto a la definición de qué entendemos por smart city o ciudad inteligente, empieza a haber cierto consenso en que debería ser una ciudad en la que la incorporación de las nuevas tecnologías permita una gestión más eficiente y sostenible de las infraestructuras y recursos y una gobernanza participativa, con el fin de mejorar su habitabilidad y, por tanto, la calidad de vida de sus ciudadanos.

Sin duda, el concepto de ciudad inteligente va estrechamente ligado al del Internet de las cosas (IoT), toda una red de sensores y dispositivos conectados entre sí que nos permiten hacer un seguimiento remoto y en tiempo real de diferentes aspectos relevantes para la vida en la ciudad.

Estos millones de sensores y dispositivos y la inmensa cantidad de datos generados por ellos (big data), combinados con el uso cada vez más generalizado de teléfonos móviles inteligentes y tablets por parte de la población y el desarrollo de software específico y aplicaciones para móviles capaces de aprovechar toda esa información puede llegar a mejorar considerablemente nuestro día a día y evitar ese caos por superpoblación en las zonas urbanas sobre el que alertan todos los expertos.

En este artículo te explicamos cómo.


Cómo mejorará nuestra vida con las ciudades inteligentes



1. Habrá más participación ciudadana en la vida de la ciudad


Se trata de dar un mayor protagonismo a los ciudadanos en la planificación, el desarrollo y mantenimiento de su ciudad. Una población más implicada verá la ciudad como suya, la cuidará más, se sentirá escuchada y valorada y será más feliz.

Las nuevas tecnologías móviles e Internet permiten esta participación, mejorando la comunicación de los ciudadanos con sus gobernantes. Por ejemplo, a través de páginas web o aplicaciones móviles que permitan a los gobernantes consultar a la ciudadanía sobre temas de interés para la ciudad y a los ciudadanos hacer sugerencias o quejas, informar de incidentes, etc.

Ya hay ciudades que cuentan con aplicaciones para móviles que permiten a los ciudadanos avisar de diversos problemas como un desperfecto en la calzada o en el mobiliario público, un escape de agua, pintadas en edificios públicos, etc. En muchos casos, basta con hacer un foto y enviarla y automáticamente el ayuntamiento la recibe con las coordenadas del lugar en el que se ha detectado el problema.

Un ejemplo es el portal Santander City Brain, en el que la ciudadanía puede valorar y comentar las propuestas del ayuntamiento; o la app “El pulso de la ciudad” desarrollado como parte del proyecto Smart Santander:






2. Los trámites relacionados con la administración serán mucho más rápidos, sencillos y cómodos para los ciudadanos

Es importante que toda la administración esté informatizada y accesible para los ciudadanos a través de Internet y del móvil. De ese modo podremos realizar cualquier trámite, ya sea de alta de servicios, de pagos de impuestos, etc.; fácilmente y con rapidez desde donde nos encontremos.

Un ejemplo es el portal de trámites de Barcelona, en el que los ciudadanos pueden realizar a través de Internet gran parte de los trámites relacionados con la administración local sin necesidad de desplazarse hasta el ayuntamiento.

Además de agilizar los trámites y hacernos la vida más fácil a los ciudadanos, este tipo de portales y aplicaciones evitan infinidad de desplazamientos, reduciendo el tráfico y las emisiones de CO2.

La llegada de las nuevas fintech o tecnologías financieras, entre las que se incluyen los sistemas de pagos por móvil facilitarán, sin duda, esta implantación.



3. Habrá menos contaminación

Uno de los principales problemas actuales en gran parte de las principales ciudades del mundo es la elevada contaminación que pone en peligro la salud de sus habitantes. Muchas de ellas disponen ya de sensores instalados por toda la ciudad que alertan automáticamente a las autoridades cuando los niveles de contaminación alcanzan unos niveles de riesgo. Es el caso de Madrid, por ejemplo.

Sin embargo, los protocolos definidos actualmente en la mayor parte de las ciudades con este problema son solo de respuesta inmediata, como medida de emergencia hasta que los niveles de contaminación vuelven a ser aceptables.

Algunas optan por impedir el acceso al centro de la ciudad en los días de riesgo, permitir solo el acceso de parte de los vehículos cada día en función de su matrícula o incluso cobrar un impuesto por acceder al centro como medida disuasoria; pero, en general, no ofrecen una solución duradera y definitiva.

A medida que las cifras de población en estas y otras ciudades aumente, la situación se irá agravando a menos que se tomen las medidas adecuadas y eso pasa por buscar y aplicar soluciones a medio y largo plazo.

Sin duda, a largo plazo, la solución podría estar en el uso generalizado de vehículos eléctricos. Tesla ha demostrado que ya es posible desarrollar vehículos completamente eléctricos que nada tienen que envidiar en prestaciones a los tradicionales de combustibles fósiles, aunque su precio todavía es poco asequible para la mayoría de la población, pero como toda tecnología a medida que vaya mejorando su implantación, su precio se irá abaratando.

En este vídeo puedes ver su nuevo Tesla Model S:





No obstante, para que tengan éxito es fundamental impulsar la instalación de zonas de recarga por toda la ciudad y en cada hogar. En este sentido, los nuevos tejados solares de SolarCity, combinados con la batería Powerwall de Tesla podrían ayudar.

Otras soluciones a corto / medio plazo:

  • Favorecer la circulación del transporte público para impulsar su elección: algunas ciudades ya están favoreciendo la circulación del transporte público frente al de los vehículos privados, por ejemplo, con la creación de carriles específicos para ellos o con tecnologías que permiten a red semafórica detectar la aproximación del autobús urbano y modificar en tiempo real la apertura o cierre de determinados semáforos para darle preferencia de paso. Se ha demostrado ya que esta medida puede reducir considerablemente los tiempo de llegada de los usuarios a su destino.
  • Utilizar la geolocalización del transporte público (autobuses, metro, trenes de cercanías, etc.) y combinarla con el desarrollo de una aplicación para móviles que muestre a los usuarios en todo momento dónde se encuentra el transporte que espera y cuánto exactamente va a tardar en llegar. 
  • Aprovechar la información extraída de esta geolocalización para coordinar bien entre sí las rutas, paradas y horarios de los distintos medios de transporte público, con el fin de que los ciudadanos pueden realizar transbordos sin demasiado tiempo de espera.
  • Promover el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano: Para ello es fundamental crear una red de carriles bici que permita moverse con rapidez y seguridad por toda la ciudad.

    Algunas ciudades han instalado también de servicios de bicicletas públicas o compartidas. Consisten en distintos puntos distribuidos por la ciudad en los que es posible recoger o entregar una bici. Las condiciones varían de unas ciudades a otras, pero, a modo de ejemplo, el abono anual del servicio Bixi en Montreal cuesta 75 dólares y, el del servicio Bicing en Barcelona, solo 47,16 euros.

    Si además contamos con una aplicación para móvil que antes de salir de casa hacia el trabajo nos indique si hay bicicletas libres disponibles en el punto más cercano y nos permita reservar una, nos podremos asegurar de que no habrá ningún problema con nuestro medio de transporte.



4. El tráfico en las ciudades será más fluido

Algunas de las medidas mencionadas, como la informatización de la administración o la promoción del trasporte público y la bici, ya tienen como resultado una reducción en el tráfico, pero hay otras medidas específicas que se pueden tomar.

La instalación de diversos sensores y dispositivos del Internet de las cosas distribuidos por toda la ciudad permite hacer un seguimiento del tráfico en tiempo real y, al igual que es posible modificar las señales semafóricas para favorecer la circulación del transporte público, también lo será para adecuarlas automáticamente al volumen de tráfico en cada sentido en tiempo real.

Esto evitaría por ejemplo, que estemos parados durante minutos en un semáforo por la noche cuando no viene ningún vehículo en otra dirección y, obviamente, agilizaría el tráfico durante el día o en momento puntuales en los que la afluencia de tráfico se incrementa en un sentido o dirección por algún motivo concreto (como la salida o entrada de un evento deportivo o de un concierto).

Tener todo el tráfico monitorizado en tiempo real también permite responder con rapidez ante atascos o accidentes y desviar automáticamente el tráfico por otra ruta.

También puede ser interesante contar en nuestro vehículo con una tecnología como el sistema “Traffic Light Assist” de Audi, que nos indica a qué distancia exactamente se encuentra el próximo semáforo en rojo para que podamos adaptar la conducción con el fin de minimizar las detenciones o paradas del coche; o qué velocidad debemos mantener para llegar al siguiente semáforo en una fase de luz verde.

El uso de aplicaciones de compartición de vehículos como BlaBlaCar también puede reducir número de vehículos en las carreteras y mejorar la fluidez de circulación.



5. Tardaremos menos tiempo en aparcar

La instalación de sensores en las zonas de aparcamiento de las ciudades, combinados con una aplicación para móviles o un software para el ordenador de abordo de nuestro vehículo, nos permitiría saber dónde se encuentra la plaza de aparcamiento libre más cercana y cómo llegar hasta ella.

Según ITS America, hasta un 30% de toda la congestión del tráfico en las zonas urbanas se origina debido a los vehículos que dan vueltas en busca de una plaza de aparcamiento. Con un sistema de este tipo, todo ese tráfico desaparecería, mejorando la fluidez de circulación y reduciendo el ruido y la contaminación (en el caso de los vehículos impulsados por combustibles fósiles).

Un ejemplo de aplicación social para encontrar aparcamiento es Wazypark. En este caso son los usuarios y no sensores quienes avisan de los sitios que dejan libres y, a cambio, reciben premios.







6. La recogida de basuras será inteligente

Algunas ciudades ya han instalado sensores en los contenedores de basura para saber de forma remota y en tiempo real cuándo están llenos o huelen especialmente mal y es necesario vaciarlos. A partir de estos datos, cada día la ruta de recogida se rediseña en función de las necesidades de recogida.

Esto evita que los camiones hagan viajes una y otra vez para vaciar contenedores que a menudo están mediados. Como resultado: los camiones no harán kilómetros en vano, con el consiguiente ahorro de combustible; interrumpirán mucho menos el tráfico; y contaminarán menos.







7. Estaremos más protegidos frente a inundaciones y otras catástrofes naturales

La instalación de diversos sensores y dispositivos del IoT en distintas partes de la ciudad susceptibles de inundación, embalses, ríos, etc.; permite hacer un seguimiento de las condiciones atmosféricas y del nivel del agua en tiempo real. De ese modo, no solo es posible prever el riesgo de inundación con antelación, sino ofrecer una respuesta inmediata en cuanto es necesario.

En el caso de zonas urbanas que se inundan habitualmente por lluvias torrenciales, algunas ciudades han optado por instalar sistemas de sensores que al superar cierto nivel derivan automáticamente el agua a zonas ya preparadas, consideradas como inundables.

Un ejemplo es el parque urbano inundable 'La Marjal' en Alicante, creado específicamente para dar solución a los problemas de inundaciones en zonas urbanas de la playa de San Juan.

Se trata de una gran zona verde disponible, habitualmente, para uso y disfrute de los ciudadanos, pero hacia la que, en caso de necesidad, se desvía el agua para evitar que se inunden las urbanizaciones de la zona. El parque cuenta también con pantallas de aviso y señales acústicas que avisan automáticamente a los ciudadanos para que desalojen la zona en caso de inundación.

En caso de no poder evitar una inundación, estos sistema de sensores pueden dar la alerta inmediata a los servicios de emergencias y desviar automáticamente el tráfico por otras vías para evitar atascos y accidentes.

Además de inundaciones, también se pueden monitorizar otras posibles catástrofes naturales o provocadas, como incendios, tormentas, huracanes, etc. Y permitir una evacuación rápida en caso necesario.



8. Podremos monitorizar en tiempo real la calidad del aire y del agua

Los numerosos sensores distribuidos por toda la ciudad permitirán monitorizar la calidad del aire y del agua de forma remota y en tiempo real, detectando inmediatamente cualquier cambio que suponga un riesgo para la salud de la población.

De este modo, en acaso de producirse cualquier tipo de vertido, sería posible cortar inmediatamente y de forma automática el suministro en la zona afectada y alertar a la población.

Algunas de las ciudades que han iniciado la transición para convertirse en ciudades inteligentes ya cuentan con sistemas de este tipo. Por ejemplo, Madrid.



9. Haremos un uso más eficiente y razonable de la energía y el agua

Gracias a la tecnología y los sistemas de monitorización en tiempo real mencionados será posible hacer un uso mucho más eficaz del agua y la energía. Por ejemplo:

  • Los sistemas de monitorización permitirán detectar en seguida cualquier fuga en las tuberías de la ciudad, con el consiguiente ahorro de agua.
  • La instalación de farolas de bajo consumo que se iluminan solo cuando pasa alguien o bien bajan su luminosidad cuando no hay nadie cerca, permitirán reducir considerablemente el consumo de electricidad.
  • Igualmente, se pueden instalar sensores en las escaleras mecánicas, el aire acondicionado en los pasillos del metro o edificios, etc.; para que solo funcionen cuando es necesario.
  • Algunos gobiernos están promoviendo también la instalación de contadores inteligentes en edificios públicos y privados. Estos contadores, combinados con una aplicación para móviles que nos indica en qué estamos gastando la energía en cada momento y en qué cantidad, nos ayudarán a conocer nuestros patrones de consumo, pudiendo así, gestionar mejor la energía para consumir menos.






Por otra parte, la monitorización del consumo de agua y electricidad también proporciona información a la administración sobre los patrones de consumo de cada zona de la ciudad, permitiéndoles planificar la construcción de nuevas infraestructuras en función de las necesidades reales de cada zona.




10. Habrá todo tipo de aplicaciones que aprovechen los grandes volúmenes de datos (big data) generados por las ciudades inteligentes

La enorme cantidad de datos generada por todos esos sensores y dispositivos y acumulada por los ayuntamientos puede ser especialmente valiosa para numerosas empresas.

En este sentido hay dos tendencias: algunos ayuntamientos están optando por colgar los datos de forma abierta en Internet para que cualquier individuo o empresa pueda hacer uso de ellos, mientras que otros han visto en ellos un modo de obtener financiación para otros proyectos, poniéndolos a la venta.


Barcelona: un modelo a seguir



Barcelona es un claro ejemplo de transformación hacia un modelo de ciudad inteligente y de la tecnología que ya está disponible y al alcance de cualquier ciudad.

Nombrada ciudad más inteligente del mundo por Juniper Research en 2015, cuenta ya, entre otras cosas, con:

  • Un portal de trámites, a través del cual los ciudadanos pueden realizar prácticamente cualquier gestión, de forma rápida y a distancia. A través de este portal se pueden realizar todo tipo de trámites, desde la domiciliación bancaria de los tributos municipales o un cambio de residencia en el padrón de habitantes a el pago de impuestos o la solicitud de licencias, ayudas o subvenciones.
  • Proyecto Gobierno Abierto: una web en la que el gobierno local publica información de las diferentes iniciativas que tiene en marcha y que incluye un servicio de participación ciudadana con el que los ciudadanos pueden proponer soluciones e ideas, y promover y comentar las ideas y soluciones que hayan propuesto otros ciudadanos. Si alguna idea recibe el apoyo de más de 50 ciudadanos, el ayuntamiento estudiará su viabilidad para tratar de ponerla en marcha y actuará en consecuencia.
  • Autobuses de transporte público y otros vehículos municipales eléctricos e híbridos. Por el momento, solo parte de la flota es no contaminante, pero se espera seguir reemplazando los vehículos contaminantes por otros no contaminantes progresivamente.
  • 300 puntos de carga de vehículos eléctricos, públicos y gratuitos, repartidos por toda la ciudad y 180 más en los estacionamientos municipales, más 150 puntos más específicos para motos eléctricas.
  • Un servicio de compartición de bicicletas (Bicing) y espera impulsar otro de compartición de coches eléctricos.
  • AparkB: un sistema de pago con el móvil que permite a los usuarios del Área Verde y la Zona Azul pagar fácilmente con su móvil sin necesidad de acercarse a los parquímetros.
  • Semáforos inteligentes, que se abren automáticamente para favorecer el paso de ambulancias, bomberos y otros servicios de emergencias.
  • Un portal de datos abierto (Open Data): el ayuntamiento de Barcelona ha liberado los datos públicos con la finalidad de que diferentes actores de la sociedad puedan acceder a ellos y reutilizarlos fácilmente. El resultado ha sido la aparición de nuevas empresas, servicios y productos que, aprovechando esos datos, aumentan el valor social y económico de la ciudad y facilitan la vida a las personas. 


No todo tiene por qué ser tecnología



Es evidente que las nuevas tecnologías bien empleadas pueden llegar a mejorar considerablemente nuestras vidas. Sin embargo, no siempre son la única solución. Hay numerosas medidas que se pueden tomar para mejorar la habitabilidad y sostenibilidad de las ciudades que no requieren tecnología ni grandes inversiones de dinero, sino simplemente un poco de voluntad política.

Por ejemplo, el simple hecho de que haya paradas de transporte público próximas a las guarderías puede facilitar enormemente a los padres el dejar y recoger a sus hijos de camino al trabajo utilizando el transporte público sin perder tiempo.

Promover la implicación de los propios ciudadanos para mejorar la vida de todos, creando lazos y trabajando en comunidad, como está haciendo, por ejemplo, Barcelona con su Proyecto Radars, destinado a facilitar que las personas mayores que viven solas o acompañadas de otras personas mayores puedan continuar en su casa gracias a la colaboración ciudadana.


Un claro ejemplo de lo mucho que puede llegar a mejorar una ciudad con este tipo de medidas y un poco voluntad política es Medellín, en Colombia.

Para saber más sobre las ciudades inteligentes, puedes ver el documental Smart Cities del programa Escaravajo Verde de RTVE, a continuación:






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22 septiembre, 2016

Medellín, ciudad de futuro y modelo a seguir en todo el mundo

En Future Cities, Julia Alexander, de Siemens, nombró la ciudad Medellín, en Colombia, como una de las ciudades "más inteligentes" del mundo. También fue nombrada “ciudad más innovadora del mundo” por el Urban Land Institute en 2014 y salió elegida como una de las ciudades más habitables de Latinoamérica, junto a Santiago de Chile, en una encuesta realizada por la empresa española de tecnologías de la información Indra entre más de 230 ciudades de todo el mundo. Recientemente, ha recibido uno de los premios más importantes del mundo para las ciudades: el Lee Kuan Yew World City Prize 2016.







La ciudad no para de cosechar premios y, a menudo, se habla de ella como ejemplo de "urbanismo social", sin embargo, la ciudad no cuenta con unos niveles elevados de tecnología. La conclusión que podemos extraer de todo esto es bastante evidente: la ciudad más “inteligente” no es siempre la que tiene más tecnología, sino que hay otros factores mucho más importantes, concretamente, la habitabilidad y la sostenibilidad.

La incorporación de la tecnología está bien, siempre y cuando no se utilice como un fin, sino como medio para mejorar la vida de las personas que habitan la ciudad y mejorar la gestión de los recursos. Desde este perspectiva, la “ciudad más inteligente” o a la que deberíamos aspirar en un futuro, será aquella que logre los niveles más elevados de habitabilidad para sus habitantes y de sostenibilidad de cara al futuro, independientemente de los niveles de tecnología que emplee para lograrlo.

En este sentido Medellín es, sin duda, un ejemplo de transformación. Hace años era una de las ciudades del mundo con más asesinatos y ahora es todo un ejemplo de habitabilidad y sostenibilidad a nivel mundial. Y, curiosamente, no lo han conseguido con la instalación de sensores y computadoras, sino con la creación de instalaciones deportivas y la mejora de las comunicaciones entre los barrios más pobres y el resto de la ciudad, para integrarlos en una comunidad única.

La historia de Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, tras su capital, Bogotá, es similar a la de muchas otras ciudades de Latinoamérica, pero con un final mucho mejor, gracias a la buena gestión de sus gobernantes.



Medellín, antes de la transformación


En los años 50, Medellín experimentó un rápido y desorganizado crecimiento poblacional, como consecuencia de los importantes movimientos migratorios hacia las grandes ciudades. En 50 años, desde 1940 a 1990, la población de la ciudad pasó de 170.000 habitantes a cerca de 2 millones. Este rápido crecimiento hizo que proliferaran los asentamientos ilegales en los alrededores de la ciudad, generando, en la periferia, numerosos problemas de violencia e inseguridad, falta de acceso a una vivienda y carencia de cualquier infraestructura pública.

El problema se hizo aún mayor debido a la falta de espacio. Medellín se encuentra en un valle, en donde el espacio de crecimiento es limitado y, dada la elevada proliferación de estos asentamientos ilegales, muchos de ellos empezaron a extenderse hacia las montañas, poniendo en peligro la seguridad de sus habitantes en época de lluvias, debido a los deslizamientos de tierra.

La lista de problemas que acompañaban a estos asentamientos ilegales era cada vez más amplia: desde grandes dificultades para mantener el orden y gobernar la ciudad, como consecuencia de la violencia extendida a causa de los enfrentamientos entre las bandas de narcotraficantes que controlaban los diferentes barrios, a la falta de seguridad en las construcciones, con los consiguientes peligros de derrumbamiento, pobreza, problemas de accesibilidad, falta de infraestructuras, ocupación ilegal de la tierra o degradación del medio ambiente, por nombrar algunos.


La transformación de Medellín


Todos estos problemas no son exclusivos de Medellín, sino que están presentes en muchas de las grandes ciudades de latinoamérica. Lo que diferencia a Medellín de las otras ciudades es su enfoque creativo, valiente e integrador, para dar una solución a estos asentamientos informales y elevar, al mismo tiempo, la calidad de vida de sus residentes, mejorando así, la habitabilidad en toda la ciudad.

Desde 1991, la ciudad ha reducido sus tasas de homicidio en un 92,1%, la tasa de desempleo ha pasado del 23% en 1990 al 10,2% en 2014 y la pobreza extrema que asolaba al 19,4% de la población en 1991, cayó hasta el 2,8% en 2015.

Con estas cifras y una población de 3,7 millones de habitantes, Medellín es una muestra de la notable transformación urbana que se puede lograr con determinación, visión y creatividad, a pesar de contar con unos recursos limitados.

Para lograr esta inscreíble transformación en apenas 20 años, fue necesario un enfoque integral que implicaba cambios importantes en la ciudad:


Primer paso: resolver el tema de los asentamientos ilegales


En los años 90, los gobernantes de Medellín empezaron a buscar soluciones a estos asentamientos ilegales y, a pesar de la falta de fondos y mano de obra, decidieron aceptar el enorme desafío y ponerse manos a la obra. Sin embargo, enseguida se dieron cuenta de que necesitaban ideas innovadoras.


“No es posible resolver informalidades con procedimientos formales, así que buscamos otras formas de intervenir con una metodología de reurbanización”, señala Jorge Alberto Pérez Jaramillo, Director de Planificación de Medellín entre 2012 y 2015.


En una maniobra completamente inusual, el gobierno decidió empezar a legalizar gradualmente los asentamientos ilegales. Una a una, se fueron evaluando todas las casas de los asentamientos y las que se clasificaron como estructuralmente firmes fueron legalizadas. También se llevaron a cabo mejoras en las residencias. Esta medida evitó la necesidad de poner en práctica costosos programas de reubicación, dado que solo fueron reubicados aquellos cuyas viviendas no eran seguras; al tiempo que otorgaba a los residentes de los asentamientos reconocimiento como legítimos residentes de la ciudad y les concedía dignidad.

Conceder estatus legal a los asentamientos y mejorar la calidad de sus viviendas marcó el comienzo de la transformación de Medellín, pero eso era solo el principio. El principal objetivo era conseguir integrar a sus residentes, en su mayoría pobres procedentes de las regiones rurales de Colombia; y mejorar su calidad de vida para que la violencia dejara de ser una opción en sus vidas.

Con el tiempo, se pusieron en marcha diversos proyectos sociales y de infraestructuras.


Segundo paso: mejorar las comunicaciones entre los asentamientos y el centro de la ciudad


Una de las principales preocupaciones de los gobernantes era la inaccesibilidad de los asentamientos, especialmente aquellos localizados en las montañas. Para resolver este problema, decidieron instalar toda una serie de teleféricos y escaleras mecánicas que conectaran los asentamientos a la red de metro, creando nuevas redes de transporte público. Esto fue fundamental, dado que conectar los asentamientos con el centro de la ciudad abrió todo un abanico de oportunidades de trabajo y educación para sus residentes.



 

Tercer paso: poner en práctica diversos programas sociales y educativos


Se planificaron y se llevaron a cabo diversos proyectos personalizados para cada asentamiento, en función de las necesidades y riesgos específicos que había en cada uno de ellos. Era necesario mejorar la calidad de vida y la autosuficiencia de sus residentes, para lo cual se construyeron centros comunitarios y se impartieron programas de formación muy diversos para mejorar su empleabilidad.


Cuarto paso: evitar la formación de nuevos asentamientos ilegales


Para evitar que los asentamientos continuaran extendiéndose hacia arriba por las montañas, en 2012, las autoridades decidieron construir el "cinturón verde", un gran jardín botánico circundante bordeando toda la ciudad. Además de evitar la ampliación de los asentamientos, esta gigantesca zona verde cumpliría varias funciones:


  • Reducir la erosión del suelo, evitando posibles corrimientos de tierra montaña abajo que pondrían en peligro a los residentes de los asentamientos.
  • Servir como pulmones a la ciudad.
  • Albergar instalaciones comunitarias

“Cuando se destruyen los bosques para el establecimiento de los asentamientos ilegales, también se destruye el medio ambiente de Medellín”, señaló el ex-alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa. “El jardín limita el crecimiento de los asentamientos y proporciona más espacio público para la gente de la ciudad y las comunidades de montaña”. 


Quinto paso: promover la colaboración y la implicación de la comunidad


Todos estos proyectos ya mencionados no habrían tenido el éxito e impacto que tuvieron en la ciudad de no ser por un elemento fundamental: la cultura de cooperación e implicación de la comunidad de Medellín.

Para poder llevar a cabo todo lo anterior sin apenas recursos fue necesario recurrir a la colaboración de las propias comunidades, así como de diversos estamentos, de forma que todos ellos trabajasen de forma colectiva.


"Medellín ha sido capaz de desarrollar un tipo de proceso de planificación social con una fuerte implicación participativa de las comunidades y el liderazgo de distintas partes interesadas procedentes de los sectores público, privado, académico y social", señaló Pérez.


Las autoridades locales y nacionales buscaron activamente investigadores en las universidades que quisieran colaborar con los residentes en la identificación de los riesgos y las necesidades de sus asentamientos y en la elaboración de planes y soluciones.


"Utilizamos las universidades como laboratorios para la ciudad; las facultades de ciencias sociales, ingeniería, arquitectura y derecho se han involucrado en crear soluciones, en transformar el conocimiento académico en conocimiento público y en trasladar ese conocimiento a la ciudad y al pueblo", añade Pérez. "Y vamos a los barrios y trabajamos conjuntamente con las comunidades". 


Como parte de este enfoque integral, diversas organizaciones locales, tales como ONGs, organizaciones benéficas, la Iglesia y los institutos educativos se involucraron en diferentes proyectos para mejorar los asentamientos. Además de determinar las necesidades específicas de cada asentamiento, se idearon proyectos en los que los residentes pudieran involucrarse, con el fin de que las propias comunidades vieran la transformación como un proyecto propio y se responsabilizasen de él, de su bienestar y su futuro.

Esta colaboración y el sólido compromiso de toda la comunidad, permitió lo más difícil: mantener el compromiso de Medellín con su transformación a lo largo de dos décadas. Y es que, a pesar de haberse producido varios cambios en el gobierno local durante esos años, la ciudad continuó su camino para mejorar su entorno y la vida de sus comunidades más vulnerables.


El proceso de transformación continúa imparable


Obviamente, no ha sido fácil llegar a la situación actual. A lo largo del camino, se han tenido que resolver muchos problemas y hacer frente a numerosos retos y dificultades. Por ejemplo, tener que negociar con las bandas armadas que controlaban determinados asentamientos, superar la resistencia local a la participación de la comunidad o llegar a acuerdos con la comunidad acerca de los planes de mejora. Además de la profunda curva de aprendizaje que han necesitado recorrer todas las partes interesadas. Sin embargo, más 20 años después de la puesta en marcha del proceso de transformación, el cambio de imagen de Medellín es evidente y constituye la mejor prueba de su determinación de seguir adelante, a pesar de todos los obstáculos y de contar con recursos limitados. 

Santiago Gómez, Secretario de Gobierno de Medellín, se muestra entusiasmado con la continua transformación de la ciudad.


"Hay muchos programas iniciados por la pasada administración que son importantes, como el plan de uso de la tierra. La continuidad de este tipo de programas y la puesta en marcha de nuevas iniciativas para mejorar nuestra ciudad serán factores críticos para el éxito de Medellín. En este momento, estamos haciendo planes para los próximos cuatro años. Queremos mejorar aún más la movilidad y el transporte, construir carriles bici, mejorar la seguridad y garantizar una mayor igualdad en nuestra sociedad. Lo más importante es que tenemos que seguir promoviendo la cultura de Medellín, en la que todos los residentes aman su ciudad y trabajan para mejorarla. Hemos avanzado y llegado muy lejos desde un pasado difícil y aún tenemos muchos problemas y desafíos, pero estamos dispuestos a seguir luchando por nuestra ciudad y, esto, en mi opinión, puede inspirar a otras ciudades en situaciones similares a hacer lo mismo".

Si quieres saber más sobre el asombroso proceso de transformación de esta ciudad puedes ver este documental elaborado por Canal Once: "Medellín, antes y después".





Medellín es la prueba de que es posible mejorar cualquier ciudad si sus gobernantes realmente se comprometen a hacerlo y toman las medidas adecuadas, con determinación y poniendo en el centro a las personas y su calidad de vida.

Fuente: leekuanyewworldcityprize.com.sg

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30 junio, 2016

7 Cursos en línea gratuitos sobre ciudades inteligentes

La SETSI (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información) ha creado 7 MOOC (Massive Open Online Course) o cursos en línea gratuitos sobre ciudades inteligentes (smart cities), en los que, a lo largo de los próximos meses, se tratarán diversos aspectos relacionados con la transformación a las ciudades inteligentes del futuro, desde la planificación y diseño, a las nuevas tecnologías que se pueden instalar en ellas.





Los cursos, que ya se encuentran disponibles en una web creada especialmente para tal fin, han sido desarrollados y serán impartidos por expertos en la materia de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y están dirigidos, principalmente, a agentes públicos y privados relacionados con la gestión de las ciudades y a profesionales, empresarios y emprendedores que quieran familiarizarse con los principales retos y oportunidades de estas ciudades inteligentes. 

El objetivo de esta actividad formativa en línea es dar a conocer las principales innovaciones tecnológicas en este campo, así como los mejores métodos para ponerlas en práctica y algunos de los principales casos de éxito en ciudades que ya han iniciado la transformación, con el fin de promover el cambio en las demás ciudades españolas.

La relación de cursos es la siguiente:

  1. Planificando y diseñando la ciudad inteligente (inicio 27/06/2016)
  2. Tecnologías para las ciudades inteligentes (inicio 11/07/2016)
  3. Movilidad inteligente y sostenibilidad (inicio 25/07/2016)
  4. Los beneficios de los servicios públicos inteligentes (inicio 08/08/2016)
  5. La ciudad abierta, participativa e inclusiva (inicio 29/08/2016)
  6. Start-ups, crecimiento económico y financiación en las ciudades inteligentes (inicio 12/09/2016)
  7. Ciudades innovadoras e inteligentes. Casos de éxito (inicio 29/09/2016)

Cada uno de los cursos consta de cinco módulos formativos con contenidos audiovisuales que incluyen vídeos en los que diferentes expertos presentan las distintas materias de estudio. También hay vídeos de animación y materiales de estudio complementarios con los que el alumnado podrá ampliar más aún sus conocimientos. Como es habitual en los MOOC, habrá toda una serie de foros en los que podrán plantear sus dudas, debatir y compartir sus conocimientos con otros alumnos. Finalmente, los alumnos deberán completar una parte de autoevaluación.

La Fundación Metrópoli, que ya ha aparecido en más de una ocasión en nuestro blog por su labor en este campo, ha colaborado en la elaboración del Módulo 5 del primer curso: "Diseñando la hoja de ruta de la ciudad inteligente".

La iniciativa forma parte del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, una iniciativa del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, destinada a impulsar en España la transformación a las ciudades inteligentes del futuro, con el fin de mejorar, mediante la incorporación de las nuevas tecnologías, la habitabilidad de las ciudades, así como de generar entornos atractivos de inversión que fomenten el crecimiento económico y la creación de empleo, con la consiguiente mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.


Fuente: Red.es


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27 mayo, 2016

Las 10 ciudades más inteligentes del Reino Unido

Huawei UK, la unidad británica del gigante de las telecomunicaciones chino, ha creado el “UK Smart Cities Index”, una clasificación de las ciudades más inteligentes del Reino Unido, basada en un estudio pormenorizado de cómo utiliza cada ciudad las tecnologías digitales para mejorar los diferentes servicios urbanos, desde el transporte a la educación, la asistencia social o la recogida de basuras. En este artículo te mostramos cuáles son las más inteligentes.





Según el estudio, Londres encabeza la lista de ciudades con una puntuación de 80,5; seguida muy de cerca por Bristol, con una puntuación de 80,2 y Birmingham, con 77,9.

Entre los logros de Londres estarían el cobro de un impuesto por congestión de tráfico y algunas innovaciones más en sector de transportes; y el repositorio de datos de la ciudad, el London Datastore.

Por su parte, Bristol puso en marcha el proyecto "Bristol Is Open", que consiguió reunir los esfuerzos de la Universidad de Bristol, el Ayuntamiento de Bristol y diversos socios de la industria para crear una red de innovación en la ciudad.

El estudio fue encargado por Huawei, pero llevado a cabo por Navigant Consulting. En él se analizaron 10 de las principales ciudades del Reino Unido para ver cómo están desarrollando e implementando las tecnologías inteligentes, así como para identificar los posibles obstáculos o retos que se están encontrando y que sería necesario resolver para agilizar su transformación.

Las evaluaciones globales del informe se basan en numerosos datos procedentes de:
  • El propio corpus de investigación de ciudades inteligentes de Navigant Consulting.
  • Documentos públicos sobre las estrategias, proyectos y prestaciones de cada ciudad.
  • Entrevistas con los líderes y los equipos de proyecto de las diferentes ciudades.
  • Y entrevistas con otros actores clave en el desarrollo de las ciudades inteligentes procedentes del sector público y el privado.
Concretamente, se analizaron 10 criterios relacionados con su estrategia y ejecución, en los que se han tenido en cuenta áreas como su visión, objetivos, logros de implementación, impacto ambiental y alcance dentro de la comunidad.

Huawei conoce muy bien el sector, dado que ha trabajado con éxito con gobiernos de todo el mundo en el desarrollo de administraciones electrónicas, tecnologías de seguridad inteligentes, una atención sanitaria más inteligente, servicios de transporte y de red eléctrica inteligentes, etc. Entre ellos, los Países Bajos, Brasil, Sudáfrica, Nigeria, China o Rusia.

En el Reino Unido, la compañía afirma estar colaborando activamente con diversos socios y ciudades en la planificación y despliegue de una amplia gama de soluciones de Smart City. El objetivo es ayudar a prestar unos servicios públicos más integrados y eficientes, con el fin de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

A continuación, se incluye la clasificación completa del “UK Smart Cities Index”:
  1. Londres
  2. Bristol
  3. Birmingham
  4. Glasgow
  5. Manchester
  6. Milton Keynes
  7. Leeds
  8. Peterborough
  9. Nottingham
  10. Sheffield
Se puede consultar más información sobre los logros y puntuaciones de cada ciudad en el propio informe del estudio o en la infografía elaborada por Huawei:

 

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21 abril, 2016

Nuevo informe de la casa blanca sobre tecnología y ciudades del futuro

El Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente (PCAST) de los EE.UU. ha presentado un nuevo informe sobre la tecnología en las ciudades del futuro, en el que recomienda diversas formas de sacar el mayor partido a la tecnología y la innovación en las ciudades a lo largo de los próximos años.


Fuente: whitehouse.gov


Según el informe, la creciente urbanización ofrece a los Estados Unidos la oportunidad de mostrar su fuerza en innovación, incrementar sus exportaciones y ayudar a mejorar la vida de sus ciudadanos; todo al mismo tiempo. Aprovechar esta triple oportunidad requerirá una iniciativa coordinada para desarrollar y aplicar nuevas tecnologías que mejoren el funcionamiento de las ciudades para adecuarlas a las personas que viven en ellas.

El nuevo informe, publicado en febrero de 2016 por el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente (PCAST) Obama con el título "Technology and the Future of Cities" (Tecnología y el futuro de las ciudades), expone por qué ahora es un buen momento para promover las tecnologías en las ciudades, señalando, entre otras cosas, que:

  • Las personas que viven en las ciudades son cada vez más diversas.
  • La gente se muestra cada vez más abierta a diferentes formas de utilizar del espacio, vivir, trabajar y viajar a través de la ciudad.
  • Las infraestructuras físicas de transporte, energía y agua están envejeciendo.
  • Y, a su vez, están surgiendo una amplia variedad de innovaciones que podrían dar lugar a mejores infraestructuras y ayudar en el diseño y el funcionamiento de los servicios de la ciudad.

También hay nuevas formas de recoger y utilizar la información para diseñar y operar los diferentes sistemas y servicios. Un mejor uso de la información puede ayudar a sacar el máximo partido a unos recursos limitados -ya sean los presupuestos de la ciudad o el tiempo de los ciudadanos- y garantizar, así, que tanto los habitantes con una posición acomodada como los más necesitados se benefician de las nuevas tecnologías.

Según el PCAST, aunque esta visión tecnológica abarca, en principio, a toda la ciudad, el mejor modo de poner en práctica las innovaciones en infraestructuras y otros sectores consiste en empezar por una zona más discreta; por ejemplo, un distrito, cuyo tamaño dependerá de la innovación en cuestión que se vaya a poner en práctica. Estas experiencias en distritos individuales pueden ayudar a tomar, posteriormente, decisiones informadas en otras zonas de la ciudad o en otras ciudades.



Fuente: whitehouse.gov



En este sentido, el PCAST urge también a ampliar el intercambio de información (y de las herramientas utilizadas) en materia de innovación en las ciudades.

Ese intercambio ya se está produciendo en sectores aislados, centrados en tipos específicos de información o en receptores de tipos específicos de financiación. Sin embargo, una web municipal más exhaustiva, completada gracias a una interconexión más amplia, podría informar e impulsar, al mismo tiempo, la innovación urbana, por lo que el PCAST recomienda también un enfoque sistemático para el desarrollo de fuentes de datos abiertos en las ciudades.

Además, para aprovechar al máximo el compromiso del Gobierno Federal con las ciudades, el PCAST recomienda una serie de medidas. Entre ellas:

  • Mejorar la coordinación entre las agencias federales que son fundamentales para realizar las inversiones en infraestructuras en las ciudades. Es importante que haya más coordinación y que ésta sea más eficaz. La coordinación entre agencias es, sin duda, la clave para la puesta en marcha de políticas adecuadas a cada lugar.
  • Ampliar la investigación y el desarrollo de la coordinación para incluir las tecnologías físicas y de infraestructura que son tan fundamentales para los servicios de la ciudad, partiendo de la Iniciativa de Ciudades inteligentes de la Casa Blanca, que ya promueve el I+D y la implementación de enfoques tecnológicos para ayudar a las ciudades a resolver sus principales retos.

Estamos entrando en una nueva era de vida y diseño urbanos. Si Estados Unidos orienta bien sus inversiones federales en las ciudades para fomentar la innovación, el impacto podría ser muy importante. El resto del mundo también ha visto el potencial y ya hay numerosas ciudades que muestran diferentes enfoques de innovación. Ahora es el momento de tratar de hacerse con el liderazgo en ciencia y tecnologías urbanas.


Sobre el PCAST

El PCAST es un equipo asesor, formado por destacados científicos e ingenieros del país designados por el Presidente para mejorar el asesoramiento a su disposición en materia de ciencia y tecnología.

Fuente: whitehouse.gov


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03 abril, 2016

Thomas Friedman estaba equivocado: La Tierra no es plana

En 2005, el escritor y columnista del New York Times Thomas L. Friedman publicó un libro que en seguida se convirtió en un éxito de ventas: “La Tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI”. En él, argumentaba que la globalización surgida como consecuencia de la era digital estaba "aplanando" el mundo, al reducir o eliminar las barreras en el comercio y, cada vez más, en la diferenciación geográfica.

Aunque lo primero pueda ser verdad, las barreras geográficas siguen vivas y coleando. Curiosamente, la confluencia de los espacios físicos y digitales de una región está ayudando a impulsar su diferenciación geográfica y su ventaja competitiva. En la Fundación Metrópoli, una organización internacional, partner de Microsoft, centrada en ayudar a las ciudades a construir un futuro sostenible, hemos observado este fenómeno emergente en todo el mundo, en grupos de ciudades que denominamos "diamantes".



Nuevas estructuras urbanas


Utilizamos el “diamante” como metáfora para describir estructuras urbanas policéntricas que abarcan la creciente integración, mutuamente beneficiosa, de múltiples ciudades relativamente próximas. Los centros de las ciudades constituyentes son los vértices del diamante y sus aristas, las infraestructuras de conexión entre ellas, mientras que los territorios entre las ciudades conforman sus caras.  

Se pueden ver ejemplos en todo el mundo: en la costa norte de América Latina, donde Colombia actúa como portal hacia el Caribe, nueve ciudades -desde Cartagena a Bucaramanga- constituyen los vértices de un diamante; en China, entre muchos otros diamantes emergentes, se encuentra la zona económica conocida como Triángulo Occidental, compuesta por Xi'an, Xianyang, Chongqing y Chengdu; y en Europa están surgiendo cuatro diamantes, como se ilustra en el siguiente mapa:

  1. El diamante portugués: Lisboa y Oporto.
  2. El diamante mediterráneo: Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza.
  3. El diamante del Mediodía francés: Marsella, Niza, la Costa Azul y Lyon.
  4. El diamante del norte de Italia: Milán, Turín, Génova y Venecia.




Los territorios inteligentes


Además de la aparición de agrupaciones de ciudades diamante, hay una característica presente en las agrupaciones más innovadoras o en las ciudades más innovadoras de un diamante que denominamos “paisaje inteligente”. Para conseguir un paisaje inteligente, los diamantes o sus ciudades deben ser capaces de alcanzar un equilibrio entre la competitividad económica, el desarrollo y la cohesión social y la sostenibilidad ambiental y cultural. 

En contraste con la tesis de que la Tierra es plana de Friedman, los territorios inteligentes son específicos de un lugar; y se diferencian por su geografía, lugares de interés, historias, etnias, culturas e, incluso, por su cocina. Algunas ciudades no son atractivas sólo por sus condiciones actuales o históricas, sino más bien porque llegan a un consenso de una visión clara de futuro.

Los territorios inteligentes desarrollan un urbanismo que les permite crear ventajas cooperativas y competitivas basadas en las prácticas y las fortalezas contextuales; y su capacidad para atraer a empresas internacionales no tiene precedentes.

Por ejemplo, Singapur ha sido tradicionalmente un centro neurálgico por su puerto marítimo, aeropuerto y servicios financieros; y, en la actualidad, actúa como centro neurálgico de excelencia en biotecnología. Kuala Lumpur pretende consolidarse como centro de excelencia en tecnologías multimedia con su proyecto Multimedia Super Corridor.

En los EE.UU., Boston ha facilitado un importante desarrollo de la economía creativa como centro neurálgico universitario; Miami se ha convertido en una pasarela entre los EE.UU. y América Latina, hasta el punto de que, a veces, se refieren a ella como la capital del continente; y el área de la bahía de San Francisco ofrece un ejemplo perfecto de un paisaje inteligente, con la ciudad de San Francisco al norte, Silicon Valley al sur y Berkeley y Oakland al este, contribuyendo, todas ellas, a su ventaja competitiva como zona cero de la innovación tecnológica.


El papel de la tecnología


La tecnología digital ha tenido un papel impulsor en los territorios inteligentes de estas ciudades. Hasta hace poco, las fronteras entre la vivienda, el lugar de trabajo y la escuela estaban claramente delimitadas, pero la proliferación de la tecnología está transformando esas demarcaciones. Nuestras ciudades y territorios se organizan, cada vez más, en torno a la interacción; y hay más espacios flexibles en cuanto a su uso, lo que permite a las ciudades adaptarse mejor a unas necesidades cambiantes.

A la luz de esta relación entre la tecnología y el lugar, los territorios inteligentes fomentan la integración de los mundos físicos y virtuales, en donde las estrechas colaboraciones en red favorecen la diversidad y la riqueza de la interacción humana, y se convierten en un recurso para atraer gente, talento y creatividad.

Es bien sabido que los planificadores, administradores y diseñadores de la ciudad tienen en cuenta la arquitectura, los territorios, la red eléctrica y otros elementos urbanísticos físicos al contemplar las ciudades del futuro. El tejido digital de una ciudad es un elemento de diseño igual de importante.


Habilitar la voz de una ciudad


En muchos sentidos, la tecnología transforma la ciudad en un objeto vivo con "voz" propia; una voz que utiliza para entablar conversaciones con sus ciudadanos. Estas conversaciones a menudo se centran en ayudar a sus habitantes a completar tareas, encontrar información o buscar ayuda. Cada vez más, los ciudadanos pueden utilizar la misma infraestructura digital para "hablar" con su ciudad a través de innovadores servicios participativos.

Estas conversaciones son posibles gracias a una serie de tendencias transformadoras en la tecnología, entre las que se encuentran la proliferación de dispositivos móviles, redes sociales e interfaces de usuario naturales, así como una mayor adopción de un modelo de computación altamente rentable, denominado computación en la nube. Con la nube, los usuarios de la tecnología pueden acceder al software en forma de servicio y pagar sólo por la capacidad de cálculo que necesitan en un momento dado.

La computación en nube ofrece, a la pequeña empresa o a una agencia del gobierno local de una ciudad, acceso a la misma potencia de cálculo que tiene una gran multinacional o un ministerio de un gobierno nacional, sin necesidad de invertir en unos servidores propios o en una amplia plantilla de personal especializado en tecnología. Con este acceso a los recursos informáticos prácticamente ilimitado y de bajo coste, las empresas pueden recoger, analizar y procesar enormes cantidades de datos para obtener ventajas competitivas y eficiencias a gran escala.

Dado que los datos y visiones que generan permiten conversaciones más elaboradas y ubicuas entre los ciudadanos y el entorno urbano, las ciudades que habiliten la comunicación por medio de una capa digital bien diseñada, tendrán una clara ventaja competitiva a la hora de atraer y conservar el talento internacional necesario para construir y desarrollar las economías del conocimiento.

La Fundación Metrópoli es partner de Microsoft CityNext y ganó el premio “Idea innovadora” en el Smart City Expo World Congress de Barcelona.

La entrevista a Alfonso Vegara en vídeo





Sobre el Autor
Alfonso Vegara es fundador, Presidente y CEO de la Fundación Metrópoli, una organización internacional, partner de Microsoft, centrada en ayudar a las ciudades a construir un futuro sostenible. Vegara es un arquitecto urbanístico, doctorado en planificación urbana y regional por la Universidad de Navarra. Sus estudios y especialización incluyen los campos de la economía y la sociología.





Versión en inglés de este artículo: Thomas Friedman was wrong: The world is not flat.

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01 marzo, 2016

Ciudades del futuro para todas las edades, también los ancianos

No hay duda de que las ciudades del futuro serán las smart cities o ciudades inteligentes. Sin embargo, la mayor parte de los proyectos que hay en todo el mundo para transformar algunas de las ciudades actuales en smart cities se centran, principalmente, en el aspecto tecnológico de la transformación. Algunos expertos han criticado este enfoque y señalan que si realmente queremos unas ciudades de futuro que nos ofrezcan una mejor calidad de vida, los proyectos deberán centrarse en los ciudadanos y en sus necesidades y la tecnología ha de ser solo un medio más para satisfacerlas.

Por otra parte, la población mundial tiende a envejecer rápidamente en todo el mundo, a medida que aumenta la esperanza de vida, por lo que el porcentaje de población anciana que vivirá en esas ciudades del futuro o smart cities será bastante elevado. Es importante tener esto en cuenta en el diseño y planificación urbana de las ciudades para procurar que sean amigables con los mayores. De lo contrario, estaríamos ignorando las necesidades de una parte importante de la población.



Ciudades del futuro para todas las edades, también los ancianos



La población mundial tiende a envejecer y a concentrarse cada vez más en grandes ciudades


La población mundial tiende a envejecer rápidamente en todo el mundo. En 1990, la proporción de población mayor de 60 años en todo el mundo equivalía al 9,2% de la población total. En 2013, la cifra ya era del 11,7% (unos 841 millones de personas) y las Naciones Unidas estiman que para el año 2050, habrá más de 2.000 millones de ancianos en todo el mundo.

Paralelamente a esta tendencia global al envejecimiento, existe otra tendencia de migración hacia las zonas urbanas en todo el mundo. Las zonas rurales están cada vez más despobladas, mientras los núcleos urbanos no paran de crecer. Eso implica que, si la tendencia no se invierte (y es poco probable que eso suceda), en 2050, gran parte de esa población de 2.000 millones de ancianos estará concentrada en grandes ciudades. De ahí que numerosos expertos recalquen cada vez más la importancia de que las ciudades del futuro estén pensadas para todas las edades, incluyendo a los ancianos, una población a menudo olvidada en muchos campos.

En este sentido, se han puesto en marcha algunos proyectos piloto en los que se aplica la tecnología de las smart cities y el Internet de las cosas (IoT) a determinadas comunidades teniendo en cuenta específicamente las necesidades de los ancianos. Un ejemplo son los proyectos de casas inteligentes adaptadas para la tercera edad. Los mejores ejemplos se encuentran en el norte de Europa, como en la ciudad de Odense, en Dinamarca, en donde se han construido edificios inteligentes adaptados para ancianos, integrados, a su vez, en barrios inteligentes. Estas tecnologías ayudan a que los ancianos no se sientan solos y aislados en sus hogares, permitiéndoles participar de forma activa en la sociedad.

Sin embargo, como ya se ha mencionado, no es suficiente con la incorporación de la tecnología. Hay que tener en cuenta otros elementos igual de importantes o incluso más. Por ejemplo, el hecho de que los mayores se mueven con mayor lentitud. Adaptar el tiempo de los semáforos para que les de tiempo a cruzar o simplemente concienciar a los conductores de autobús para que les presten más atención y esperen con paciencia a que el anciano baje para cerrar las puertas o arrancar.

Hay que tener en cuenta también que las personas mayores a menudo no ven bien, por lo que la señalización escrita debe estar adaptada para que puedan leerla; y también pueden tener problemas auditivos. No sirve de nada tener un sistema ultramoderno de avisos por voz y paneles electrónicos en el metro, si el mensaje no se transmite a parte de los usuarios porque no lo oyen o no pueden leer el texto debido a su tamaño o a que pasa demasiado rápido.

Quizá sería necesario que el mensaje de texto permaneciera más tiempo en pantalla, que se desplazara más despacio o que se mostrara en un tamaño mayor y más fácil de leer; así como reproducir el audio a un volumen más elevado y repetirlo más de una vez, para facilitar su comprensión.

En definitiva, cada vez contamos con más tecnología, pero a menudo nos olvidamos de adaptar esa tecnología a las personas mayores, de forma que, en lugar de facilitarles la vida, a veces incluso se la complica un poco más.


La guía de ciudades amigables con los mayores de la OMS


Esta idea de adaptar las ciudades para facilitar la vida de los ancianos en ellas no es nueva. Ya en 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudio en 33 ciudades de 22 países distintos para tratar de identificar qué elementos del entorno urbano podían facilitar un envejecimiento activo y saludable. A partir de los resultados del estudio, elaboró una guía titulada The Global Age-friendly Cities Guide, traducida al español como Ciudades globales amigables con los mayores: Una guía, que vio la luz en 2007 y en la que se establece un marco para evaluar la adaptación de las ciudades a las necesidades de los mayores y se detallan un listado de parámetros concretos que toda ciudad adaptada debe cumplir.

En las ciudades que disponen de las infraestructuras y servicios necesarios para facilitar un envejecimiento activo, los residentes de edad avanzada pueden vivir y trabajar de forma autónoma durante más tiempo. Eso reduce la demanda de prestación de cuidados en sus comunidades y, en general, todas las necesidades y problemas derivados de la dependencia.

Por otra parte, rediseñar las ciudades para transformarlas en entornos amigables con los mayores, que atiendan sus necesidades, bienestar y productividad, no sólo beneficia a este sector de la población, sino a todos los residentes en general, y es de suma importancia para la sostenibilidad y la vitalidad de las propias ciudades.

Por ejemplo, eliminar las barreras en edificios y calles no solo mejora la movilidad de los mayores, sino también de las personas con discapacidad, independientemente de su edad. O lograr un entorno más seguro en los barrios, no solo beneficia a las personas mayores animándolas a salir a la calle y participar de forma activa en sus comunidades, sino que también ofrece un entorno mejor para que los niños y jóvenes del barrio puedan disfrutar en sus calles, parques, etc.

La transformación debe ser integral y producirse en áreas muy diversas:


Fuente: Guía de ciudades amigables con los mayores de la OMS



Para tratar de extender este enfoque de transformación, la OMS decidió crear en 2010 una “Red mundial de ciudades amigables con las personas mayores”, formada inicialmente por las 33 ciudades integrantes del estudio y a la que, a lo largo de estos años, se han ido adheriendo diversas ciudades de todo el mundo. Madrid, por ejemplo, forma parte de la red desde mayo de 2014.

Esta red obliga a las ciudades integrantes a autoevaluarse de forma periódica y a poner en marcha políticas y planes de actuación destinados a mejorar progresivamente su adaptación, con el fin de lograr un entorno urbano que favorezca el envejecimiento activo. En este proceso participan activamente los ancianos de cada ciudad, mediante la puesta en marcha de procedimientos de participación comunitaria. La red facilita también la compartición entre ciudades de los conocimientos extraídos a partir de la experiencia. De este modo se agiliza el cambio y se consigue cierta estandarización a nivel global.

Un ejemplo de ciudad pionera en este campo es Nueva York.


La transformación de Nueva York


La ciudad de Nueva York no formó parte de las primeras ciudades integrantes de la Red de ciudades amigables de la OMS, pero se adhirió a ella muy poco después.

Durante el mandato del alcalde Michael Bloomberg, con una población de más de un millón de personas que superaban la edad de 60 años, la transformación de la ciudad de Nueva York en una ciudad amigable con los mayores pasó a ser una prioridad clave.



Nueva York



Por este motivo, en julio de 2007, la Academia de Medicina de Nueva York (NYAM), en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad, puso en marcha el proyecto Age Friendly New York City, cuyo objetivo era tratar de aplicar en la ciudad la iniciativa de la OMS.

Como parte del proceso, se llevó a cabo una evaluación exhaustiva de los retos o dificultades que debían afrontar a diario los ancianos residentes en la ciudad. Para garantizar la participación de las personas implicadas, se crearon 14 foros de discusión, en los que alrededor de 1.500 personas, principalmente, ancianos y personas dedicadas a su cuidado pudieron expresar sus opiniones, quejas  y sugerencias. También se realizaron entrevistas, se repartieron más de 600 formularios de encuesta, se organizaron mesas redondas con expertos locales y líderes claves, etc.

A lo largo de más de un año, se evaluó la ciudad en las 8 categorías requeridas por la OMS (ver imagen anterior) y, finalmente, en septiembre de 2008, se publicaron los resultados en un documento titulado Towards an Age Friendly New York City: A Findings Report

Una vez completada la evaluación, el siguiente paso era poner en marcha una serie de iniciativas que abordasen las deficiencias y problemas detectados, especialmente los señalados como más acuciantes por los propios residentes mayores de la ciudad. Así, en agosto de 2009 se publicó un nuevo documento titulado Age-Friendly NYC: Enhancing our City's Livability for Older New Yorkers, en el que se recogían 59 iniciativas, entre ellas, aumentar la disponibilidad de viviendas asequibles y seguras para las personas mayores o poner servicios de autobuses a los principales supermercados para los neoyorquinos más ancianos.

Fue necesaria una extensa colaboración de toda la ciudad, con la participación de organismos municipales, organizaciones sin ánimo de lucro, grupos comunitarios e incluso empresas, para convertir la ciudad de Nueva York en un entorno más amigable con los mayores. Desde el ayuntamiento se pidió a todos los organismos públicos de la ciudad que reconsiderasen su trabajo para hacerlo más amigable para los ancianos y se les animó a proponer iniciativas para mejorar su servicio de cara a una mejor integración de los mayores. 

Algunos ejemplos de las mejoras que se llevaron a cabo son:

  • Se instalaron bancos más resistentes y duraderos en las zonas públicas, como paradas de autobús y hospitales, centrándose especialmente en los barrios con una mayor concrentación de población anciana.
  • Se instalaron semáforos con relojes de cuenta regresiva y se aumentó el tiempo de cruce para los peatones.
  • Se instalaron en el metro señalizaciones con tamaños de fuente más grandes para que las personas mayores no tuvieran dificultades para leerlas.
  • Se llegó a un acuerdo con los gimnasios de la ciudad para que anunciasen descuentos en la inscripción y clases de gimnasia gratuitas para las personas mayores.
  • Se establecieron horarios para mayores en las piscinas.
  • Se crearon cursos asequibles y accesibles para mayores en las universidades para que los ancianos disfrutasen de una formación y aprendizaje permanentes.
  • Se pusieron en marcha campañas para combatir la discriminación por edad en el trabajo.

De este modo, implicando a toda la ciudad, Nueva York se transformó rápidamente en una de las ciudades más amigables del mundo para los ancianos.


El caso de Japón


Japón es uno de los países del mundo en los que la población está envejeciendo con mayor rapidez. En este país se pueden encontrar a la venta numerosas innovaciones tecnológicas, como robots asistentes o de limpieza, ideales para ayudar a los mayores en su día a día. Sin embargo, los avances tecnológicos han demostrado no ser suficientes. Es necesario un enfoque más integral y la transformación empieza a ser urgente.

En realidad, el problema no es nuevo, pero a pesar de haber probado distintos tipos de planificación urbana desde los años 60, no han logrado invertir la tendencia. Sin embargo, su experiencia ha mostrado algo curioso.

Las primeras iniciativas, como la de Tama, construida al oeste de Tokio en los 60, se centraron en diseñar espacios urbanos pensados específicamente para los ancianos. El proyecto se presentó como una nueva ciudad amigable para los mayores. Sin embargo, hoy en día, Tama sigue envejeciendo y a un ritmo mucho más rápido que el resto de Japón, con apenas una pequeña proporción de jóvenes y familias. 

Tras este fracaso, las nuevas iniciativas se centraron en desarrollar ciudades más amigables con el envejecimiento, pero no centradas exclusivamente en las necesidades de los ancianos. Básicamente, los expertos se dieron cuenta de que una ciudad debe tener en cuenta a todos sus residentes y sus necesidades, para que haya cabida para todo el mundo y todas las edades, en lugar de primar un sector frente a los demás.

Así, se pusieron en marcha iniciativas como la de Yukarigaoka, una comunidad desarrollada por capital privado en la ciudad de Sakura, en Chiba, cerca de Tokio.

La nueva premisa de diseño era fomentar la sostenibilidad a largo plazo, para lo cual se tuvieron en cuenta las necesidades de todos los grupos de edades en lugar de dar prioridad a las de los ancianos. El objetivo es que los residentes puedan envejecer con calidad de vida en la ciudad pero que, al mismo tiempo, ésta se regenere continuamente, al haber cabida también para niños y jóvenes.

Con esto en mente, Yukarigaoka se diseñó de forma que los ancianos pudiesen vivir cerca de sus familias, en comunidades con infraestructuras y comodidades para todas las edades. Estas son algunas de las medidas que se tomaron:

  • Cada parada de tren está a menos de 10 minutos a pie de cualquier lugar de residencia.
  • Hay paradas de transporte público cerca de todas las clínicas y otros servicios similares.
  • También se ubicaron las guarderías y colegios cerca de las paradas de tren para facilitar a los padres que puedan dejar a los niños en el colegio y recogerlos en el menor tiempo posible.
  • Los ancianos que viajan en bus pueden pedir al conductor que pare donde quieran dentro de las zonas residenciales.

Además, las políticas establecidas determinan que cuando los mayores desean vender sus propiedades para trasladarse a apartamentos más pequeños, el constructor debe comprarlas y renovarlas para ponerlas a la venta otra vez con descuento para las familias jóvenes. De ese modo, la comunidad mantiene su atractivo para atraer a familias jóvenes que sirvan para regenerarla.

En la actualidad, Yukarigaoka tiene una población equilibrada que contrasta con los datos demográficos del país.


Conclusión


Lo que ponen de manifiesto los caso de Nueva York y Yukarigaoka, es que lo que transforma las ciudades es la integración de una visión colectiva de ciudad en la que todos y cada uno de sus habitantes, independientemente de su edad, puedan disfrutar de una vida productiva, cómoda y socialmente plena.


Fuente: leekuanyewworldcityprize.com

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04 febrero, 2016

Anuncian cuáles serán las 20 primeras ciudades inteligentes de la India

Uno de los proyectos más sonados de los últimos tiempos en materia de ciudades inteligentes es el de las “100 ciudades inteligentes de la India”, una iniciativa del Primer Ministro del país, Narendra Modi, cuyo objetivo es el proporcionar conectividad a Internet, acceso electrónico a la administración y unas infraestructuras de calidad a 100 ciudades del país antes de 2022. Ahora, el gobierno de la India acaba de anunciar el listado de las 20 primeras ciudades en las que pondrá en marcha el proceso de transformación.



Ciudad de la India



El proyecto de las 100 ciudades inteligentes de la India


La mayor parte de las ciudades de la India carecen de infraestructuras básicas, como un abastecimiento de agua potable y un sistema de saneamiento adecuados, un abastecimiento de energía sin apagones o un buen transporte público. Y estas graves carencias se ponen cada vez más de manifiesto a medida que aumenta la población en las ciudades debido a la afluencia de decenas de miles de personas procedentes de las zonas rurales.

En un intento por resolver esta situación e incrementar, al mismo tiempo, las oportunidades de empleo y educación en el país, el Primer Ministro Narendra Modi, anunció en 2014 un ambicioso proyecto para transformar 100 ciudades del país en ciudades inteligentes, con unas infraestructuras modernas que nada tengan que envidiar a las de las ciudades más avanzadas de los países desarrollados. El plazo para lograrlo está fijado para 2022.

Para financiar el proyecto, el Ministro de Finanzas, Arun Jaitley, propuso una asignación de 7.060 millones de rupias en los presupuestos y a finales del mismo año, el gobierno anunció que simplificaría la normativa de inversión extranjera en la construcción para impulsar el proyecto.

En septiembre de 2015 el gobierno de la India publicó el listado de las 100 ciudades que conformarían el proyecto y anunció que se llevaría a cabo por fases, comenzando por 20 ciudades que se elegirían entre las 100 del listado publicado, de acuerdo con ciertos criterios que ya habían sido comunicados a todas las ciudades del listado.

Ahora, el Ministro de Desarrollo Urbano, M Venkaiah Naidu, acaba de anunciar el listado de las 20 ciudades que se transformarán en la primera fase.


Las primeras 20 ciudades que se transformarán en inteligentes



El listado es el siguiente:

  1. BhubaneswarPune
  2. Jaipur
  3. Surat
  4. Kochi
  5. Ahmedabad
  6. Jabalpur
  7. Visakhapatnam
  8. Solapur
  9. Davanagere
  10. Indore
  11. New Delhi
  12. Coimbatore
  13. Kakinada
  14. Belgaum
  15. Udaipur
  16. Guwahati
  17. Chennai
  18. Ludhiana
  19. Bhopal

Trece de ellas se encuentran en la lista de las 20 ciudades más contaminadas del mundo elaborada por la OMS y que encabeza la capital, Nueva Delhi.



Calle de ciudad en la India



Como parte del anuncio, el ministro señaló que en los próximos años se anunciará otro listado de 40 ciudades para la segunda fase.

El gobierno central y los de los estados se dividirán a partes iguales el costo total del proyecto estimado en 96.000 millones de rupias, aportando el gobierno central un promedio de 100 millones de rupias por ciudad elegida y por año. El coste del proyecto de cada ciudad inteligente variará dependiendo del nivel de ambición, modelo, su capacidad de ejecución, etc.

Para la ejecución del proyecto se creará en cada ciudad una entidad con fines especiales, que se encargará de planificar, evaluar, aprobar, administrar los fondos, implementar, gestionar, operar, supervisar y evaluar los proyectos de desarrollo de su ciudad.

Cada entidad contará con un director general a tiempo completo y algunos miembros de los gobiernos central, estatal y local en el Consejo.

El objetivo es hacer que las ciudades del proyecto sean más habitables e inclusivas, además de impulsar el crecimiento económico de cada región. Y, especialmente, la de poder acoger en estas ciudades a la creciente población que no para de aumentar como consecuencia del desplazamiento miles de habitantes de las zonas rurales y que según las previsiones, en los próximos años, podría aumentar en más de 400 millones de personas, alcanzando los 814 millones en 2050.


Principal dificultad del proyecto: la financiación


La recaudación de fondos para financiar el proyecto es uno de los principales retos, junto con el desarrollo de las ciudades más antiguas. Muchas de las ciudades carecen de las infraestructuras más básicas, por lo que los recursos necesarios para transformarlas en coste y trabajo serán muy elevados. Por otra parte, algunas de las zonas con mayor densidad de población podrían necesitar una reconstrucción completa, lo que implicaría tener que recolocar a la gente mientras tanto y, en muchos casos, la adquisición de terrenos.




Ciudad de Mumbai, India
Ciudad de Mumbai



El gobierno central se ha encontrado con algunos problemas para aprobar la legislación de reforma destinada a facilitar la adquisición de terrenos y la construcción de carreteras, por lo que no está demasiado claro cómo va a ser capaz de proporcionar infraestructuras de alta calidad a estas ciudades en tan solo seis años.

Su única opción para lograr completar un proyecto de semejante envergadura en tan poco tiempo sería, según algunos expertos, ser capaces de atraer una importante cantidad de inversión procedente del sector privado de la India.

Según un informe elaborado por la consultora Deloitte, el gobierno central y los estatales sólo serán capaces de satisfacer cerca del 20% de la inversión proyectada. Las entidades locales, responsables del desarrollo de las 100 ciudades inteligentes, tendrán que conseguir el resto, es decir, el 80% restante.

Teniendo en cuenta que, según Deloitte, la India necesitará alrededor de 150.000 millones de dólares en los próximos años para completar la totalidad del proyecto, de ser así, significaría alrededor de unos 120.000 millones de dólares (el 80% de la cantidad total) tendrían que venir del sector privado.

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